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La Calle San Miguel

La Calle San Miguel

Llevaré ya un par de semanas que no ando muy fina. No sé si estoy pillando algo o es por el tiempo loco que está haciendo, que ha dado la vuelta a mi normal astenia que tanto me favorece y la ha tornado como la de cualquier mortal, sin saber muy bien cuando salir a colación, porque hoy hace un sol de cojones y mañana llueve y esa lluvia todo se lo lleva. Una vez anduve asi de coja, mental y fisicamente, pero lo más que pueda estar pasandome ahora no le llega al betún a lo que acababa de acontecer aquella vez, encima por propia voluntad y encima pagando. Una experiencia que sin duda no volveré a repetir, quizás un dia hable de ello.

Bueno, cosicas buenas tambien hay ahora, a mi alrededor. Suele pasarme que me enamoro de las calles. Luego, cuando me pongo analítica, lo mismo que la mayoria de los tios que me han gustado han tenido de normal una napia considerable, me doy cuenta de que las calles que me gustan de esa manera a golpes, suelen ser peatonales y flanqueadas por viejos balcones, que por cierto de pequeña me inquietaban, aunque entonces lo llamaba miedo a aquello.

Esta es una de las calles más bonitas de nuestra querida Inmortal, la calle San Miguel.

Está en ese punto medio que tienen las ciudades entre el centro moderno y comercial y las calles viejas con sus afluentes de callejas. Va desde la Plaza San Miguel al Paseo Independencia. Es encantadoramente peatonal y llena de tiendecitas. En el primer tramo con Independencia están las más grandes, algunas cadenas (hace esquina el Corte Inglés, lo digo todo) y la Casa del Libro, por ejemplo. Algun bar con encantador sobresalir de entrechocar de vasos y cubiertos a cierta hora tardia. Luego las tiendas se vuelven más las de toda la vida, pequeños comercios más especializados pero revestidos de moderno, como una pequeña porción de planta de gran almacén. Algunas son curiosas, como una tienda pijais de jabones pero donde los venden al corte.

La acera es peatonal, con trozos de calzada que no me queda claro nunca en que direccion van.

Igual tambien me gusta tanto por lo que significa, por saber que tengo algo ahí, que puedo ir. Y de hecho, que voy en algun momento cada dia. O cada dos. A veces demasiado y todo. Entonces quiero salir corriendo por donde vine, con las tiendas cerradas y el sol saliendo al revés y llegar hasta el quiosco de Plaza España para cargar la targeta del bus. El deseo de huir a veces es grande y nada merecido, pero ahi está.

Despertar aqui y llegar aqui tarde por la noche para desaparecer encandilada por mis propias debilidades.

Texto: Ada V.

En la foto, el tramo final de la calle en cuestión bajo el hechizo del sol y de la casa que tengo detrás, con la iglesia de San Miguel al fondo, (Shot By Ada V.)

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